NUESTRA SEGUNDA CASA.

Buenas noches, hoy es fácil saber que….  alrededor de las 20 personas que sois de media leyendo  cada jueves en este mi rincón, sabréis que voy  alternando mis viajes sin Cary. con la enfermedad.  Esta semana continuaré escribiendo como fueron los comienzos del cáncer,  Ya estamos en el capítulo II ,del mal llamado “diario de una enfermedad.

Viernes 29 de noviembre del 2013 , entramos por primera vez a lo que iba ser, sin nosotros  saberlo ni quererlo,  nuestra segunda casa durante los dos próximos años de nuestra nueva vida, no sabíamos a donde íbamos , ni lo que nos esperaba…  Hacía años había oído hablar de la Clínica  “MD Andersón” que estaba ubicada en el antiguo hospital de la marina, yo como buen marinero que he sido,  presté más atención por  aquella noticia, se inauguraba un 17 de junio del 2000, ni por asombro cuando  escuche aquel acontecimiento, pensé que algún día, esa clínica  iba a ser como nuestra segunda casa.

Que era cáncer ya lo teníamos más que claro, nunca asimilado…, por que siempre queda ese último milagro que se hubieran equivocado en el primer diagnóstico.                               Íbamos hacernos la prueba del  tac…, seguíamos perdidos… Llegamos a la calle Arturo Soría 230, una tarde lluviosa de finales de noviembre , las hojas de los plataneros caídas por el suelo junto con el agua de la lluvia hacían que fuese peligroso andar por la acera,         ( fíjate en lo que estaba pensando en esos momentos, tenía mucho miedo, no por caernos precisamente )  entramos y nos acercamos al mostrador de admisión, había una señorita con unos ojos azules preciosos,  de pelo rubio recogido en una coleta, vestía  una camisa blanca, rebeca y falda azul, medias negras, muy bien uniformada, entregamos el volante para la prueba del tac ….y me pregunta  : ¿que médico les ha solicitado la prueba..?  mi respuesta fue encogerme de hombros y decir que veníamos de Guadalajara…, la señorita me mira extrañada y me vuelve hacer la misma pregunta,  estaba claro que seguíamos perdidos…, la chica sonrío observo mi cara de pánico… desconcierto… desorientado… y  me dijo, “tranquilos”  nos comento lo que  teníamos que hacer, primero pasar  por enfermería para que a Cary la colocasen una vía y  bajar a la planta -1 donde nos harían la prueba del tac, recorrimos los pasillos de la clínica para llegar al ascensor que nos habían dicho. Las paredes blancas e impolutas sujetan cuadros de árboles en blanco y negro, cada cinco metros hay  fotografías de largos y estirados troncos, las puertas de las consultas vacías son de cristal biselado,  menos la consulta número tres que tenía la luz encendida.  Los suelos de plaquetas blancas  de 60 x 40 más o menos,  brillan con una pulcritud que parecen espejos.  La profundidad de los pasillos son como si no hubiera un fin, siempre nos acompañaban los cuadros de  árboles alargados intentando tocar con sus copas el cielo, no había nadie por los pasillos, era tarde , ya de noche,  por las cristaleras se veía como seguía lloviendo,   solo nos cruzamos con una muchacha de larga y ondulada melena  pelirroja que debía llevar prisa iba muy abrigada con una bufanda gris de lana haciendo juego con un abrigo que le llegaba hasta las rodillas, medías grises , botas negras de mucho tacón, pensé , “ves Rodrigo la gente se cura… esa chica que melena tiene, y con lo joven que es… , será una paciente , pensé yo.”.  Mi idea  era ir dándome ánimos a mi mismamente  sin tratar de  pensar a lo que habíamos ido,  quería encontrar la solución sin saber por todo lo que había que pasar antes,  es la impaciencia que me ha acompañado toda mi vida.   Al final del pasillo hay una pared que es un mural enorme de unos veinte metros cuadrados, con un bosque y rallos de luz que penetran entre las ramas de los árboles. Otro pensamiento de los míos ” cada cuadro significa la enfermedad, la esperanza, y al final del tratamiento llegas al bosque donde por fin estás salvado.”  Analizaba todo meticulosamente para distraer mi pensamiento. Cary no hablaba, iba en estado de pánico y diciendo ” Rodrigo estamos perdidos,  Rodrigo no sabemos por donde nos andamos ”  no se refería precisamente a los pasillos por donde íbamos pasando. Por fin encontramos y montamos en el ascensor que nos llevo hasta la -1. Ahí ya cambiaba la decoración. era una sala fría, muy fría, con un tragaluz donde se oía el golpeo de las gotas de lluvia al caer contra el cristal,  quince sillas incomodas donde poder sentarnos, una mujer con un gorro de lana, con las secuelas de haber pasado el tratamiento de la  quimioterapia, pequeños y hundidos  ojos, una extrema delgadez, inquieta e incomoda  en esas duras sillas de la sala de espera,  un matrimonio con caras pálidas y ojos lloros, una chica joven en silla de ruedas que empujaba la que  debía ser su madre, por la cara de  desesperación que llevaba la mujer ,( saque yo esa conclusión) ,  entra por unas puertas que se abren como las del oeste. Sale un enfermero de bata azul , dice el nombre de Cary, y le pregunta que si alguna vez se ha hecho la prueba, Cary le responde con una negación… el enfermero saca una jarra de plástico con un litro que parecía agua y le dice… que se tiene que tomar todo el líquido de la jarra en un tiempo de 30 minutos, le explica que ese líquido viscoso es el contraste que sirve para verse luego en la prueba,   que se debe quitar todo lo que sea metálico y que la llamarán para pasar…. Cary temblorosa empieza a beber en una pajita negra que iba dentro de la jarra , pone cara de repeluz y de escalofrío, me dice: ” ag!!! está malísimo,  y frío, ¿ me tengo que beber esto entero? ” le mira la mujer que estaba sentada en frente nuestro, con el gorro y extrema delgadez, y con una voz muy dulce se dirige a Cary diciéndole:” hija…, sí ,te tienes que beber todo, yo ya llevo muchas jarras como esa y nunca me acostumbro”. No han pasado ni quince minutos cuando Cary  se había bebido hasta la última gota, Me sonríe, me mira y me dice de forma irónica ” es que tenía sed” , le pregunto a que sabe… agua fría con anís , me responde.  Entra Cary por esas puertas abatibles y tarda como cuarenta minutos en salir, yo durante la espera, miraba para todo los lados pensando,” a nosotros no nos va a pasar lo mismo que a la mujer del gorro. nosotros nos va ir bien… ya que nunca hemos tenido suerte en la vida. ahora si que nos va a tocar la lotería en forma de salud”. Sale Cary por otra puerta distinta a la que había entrado con cara asustada y me dice : “me  han vuelto a preguntar que médico nos había solicitado la prueba…, como no he sabido responder me ha dicho el enfermero  que nos pasemos el lunes nueve de diciembre a recoger los resultados”  nos sentamos en las sillas incómodas , Cary se pone a llorar desconsoladamente , diciendo “Rodrigo no sabemos que hacer no sabemos que hacer… y yo estoy muy mala” yo como una figura de escayola, no se ni que decir ni que hacer…., nos vamos para casa, tanto el viaje de vuelta a Guadalajara  como todo el sábado y el domingo  ni hablábamos, descolgamos el teléfono fijo para que nadie nos molestase apagamos los móviles,  parecíamos dos autistas, Cary solo se quejaba del dolor de estómago que tenía, no probó nada de comida por que era imposible tragar, me decía. Yo seguía como estatua de escayola, pensando que los dolores se la pasarían por arte de birli birloque.

El lunes dos de diciembre, Cary ya se retorcía de dolor ,  por primera vez en esos días se me ilumino la mente. le dije a Cary, que nos íbamos a urgencias de la MD Anderson  a que nos dieran una solución. Entramos por urgencias, la estuvieron explorando , les comentamos que nos habíamos hecho un tac el pasado viernes, pero que los resultados no estaban hasta el día nueve, que nosotros no podíamos esperar tanto tiempo con esa angustia, la doctora de urgencias no ponía muy buena cara,  nos dijo que si teníamos algún médico asignado para el seguimiento de la enfermedad , le respondimos que no, entonces comento: “¿ quieren que les atendamos en esta clínica ?”  nos miramos Cary y  yo,  fue como que nos habían dado la solución a nuestros problemas, dijimos que si, delante de nosotros llamó por teléfono, y la oímos decir,”tengo una paciente que  deberías de ver , ¿puedes verla hoy ?”  Eran pasadas las tres de la tarde del dos de diciembre, la doctora de urgencias nos dijo : ” les puede ver la doctora Encinas, en cuanto termine de comer, a  las cuatro tienen que ir a la consulta n 3 y allí les vera  la doctora .”   Bajamos por las escaleras, fuimos en busca de la consulta número tres, hicimos el mismo recorrido que el viernes anterior, yo me acordaba de donde era la consulta por que era la única que estaba con la luz encendida ese día. A mi me cambió la cara, ya tenía la tranquilidad de saber que estábamos en buenas manos, empecé a dar ánimos a Cary, ” vas a ver como ya estamos en el buen camino ” le decía. Ella me miraba  y me decía… ” Rodrigo esto no es un juego, esto es algo muy grave ” . Nos sentamos en las sillas, tampoco muy cómodas que había enfrente de la consulta número tres, Yo vi pasar a la consulta a una mujer de bata verde, pelo oscuro media melena,  gafas,  y le dije a Cary, ” vas a ver como esa es la doctora Encinas”  Cary no estaba para esas adivinanzas mías que siempre hemos jugado, los dolores le hacían tener la cara desencajada , y los nervios de saber lo que ya sabíamos pero no nos queríamos creer , en pocos minutos íbamos a tener la certeza de la enfermedad. Se abre la puerta , sale la mujer de pelo oscuro y gafas, se nos queda mirando y dice el nombre de Cary, nos invita a pasar,  sonriendo me dice Cary:  ” me parece que te has equivocado, está no va a ser la doctora”  entramos , a la izquierda una  mesa y un ordenador  delante de esa mesa dos confortables sillas, una mampara de cristal divide en dos la consulta, Nos estaba esperando levantada y sonriente una chica joven de melena larga y pelirroja con una bata blanca. (¿ te suena esta descripción?) Era la misma chica que había visto días antes corriendo por los pasillos vacíos , que yo había confundido con una paciente. Nos invito a que nos sentáramos, se presento diciéndonos que era  la doctora Encinas, vio en el rostro de Cary el dolor y la desesperación, y nos calmo. Habló en primer lugar de donde estábamos, nos explico que ella formaba parte de un equipo que constaba el Dr Gonzalez cirujano,  y un grupo humano  donde la enfermedad  iba a ser tratada. Por las pruebas que tenía , que era el tac, nos dijo que era un estado del cáncer muy avanzado, un T-3 , pero que estuviésemos tranquilos que aún tenía solución, ella quería ver más pruebas ,  una ecoendoscopia  y una laparoscopia peritoneal ,  que  a los dos días nos veíamos nuevamente con todas las pruebas. Después de las palabras de la doctora la única esperanza que teníamos, que el primer diagnóstico fuera equivoco  se difumino, no quedaba más remedio que afrontar, que Cary tenía un cáncer de estómago avanzado, y quedábamos en manos de ese equipo médico.

Observarás que  hablo de la enfermedad en plural, como que  la pasábamos los dos, era la implicación que tuve yo hasta el último día. Cary tenía los dolores y el sufrimiento, yo sólo el sufrimiento.

Por si te interesa, la semana que viene hablaré de mi paso por tierras riojanas.

Gracias por estar y principalmente por estar ahí, GRACIAS.
Espero y deseo que hayáis pasado un buen rato en este mi rincón de cada jueves .
Buenas noches y hasta la semana que viene.

 

 

 

 

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